domingo, 20 de febrero de 2011

Campo de sueños 2011

Miami.- Ya se abrieron las puertas de los distintos campos de entrenamiento y desde el pasado fin de semana se incorporaron a las prácticas los jugadores de posición, por lo que el “campo de los sueños” está completo.
Quizás para muchos jugadores, la fantasía de ponerse un uniforme de Grandes Ligas se está convirtiendo en realidad, pues, al llegar a los vestidores la indumentaria que se colocan es la del equipo grande.
No hay distinciones ni privilegios, en estas fechas en Arizona y la Florida, todos cargan sus bolsos y bateras. Allí no hay a la vista las prebendas que se ven en los estadios de las 30 ciudades más importantes del béisbol en los Estados Unidos.
Ya los campos fueron tomados por los casi 1.500 jugadores de los 30 equipos de las mayores. La ilusión está allí, con la suerte para algunos o muchos de entrar al clubhouse y conseguirse a quien ha sido su ídolo desde pequeños, o a quien sirvió de inspiración durante la estadía en ligas menores.
También sirve para el reencuentro, pues, compañeros de equipos separados por los llamados de otras organizaciones o ascensos o descensos en los distintos niveles de ligas menores.
Vale además para que un chamo de 18 años caliente su brazo con Derek Jeter, le reciba pitcheos a Roy Halladay o trote junto a Albert Pujols sin haberlos visto en persona jamás.
Ni hablar de las leyendas como Sandy Koufax, Al Kaline quienes aprovechan estos días para acercarse a los distintos complejos a fin de repartir consejos, compartir anécdotas y firmar algunas pelotas mientras se fotografían con los fanáticos.
Comienzan los entrenamientos donde los retos, las metas, y objetivos empiezan a trabajarse, allí todos son iguales y tienen que pelear por el puesto que años más adelante van a perder con los más jóvenes.
Avanzado el mes de febrero finalizan los días de mutis beisbolero, pues culminada la Serie del Caribe a muchos les daba picazón en los dedos buscando información referente al deporte de los diamantes.
Comienzan los entrenamientos de primavera, se acabaron las vacaciones, para algunos comienza la pasión y para otros el trabajo.
Sólo basta esperar la voz de playball, mientras tanto vale la pena soñar por mes y medio.

Carlos Guillén A.

Bates y martillos retumbaron en el nuevo estadio de los Marlins

Miami.- A unas cuadras a lo lejos se escuchan maquinarias moviéndose, martillos golpeando metal.
La construcción del nuevo estadio de los Marlins de la Florida, en el centro de Miami, sigue avanzando de acuerdo al cronograma y hasta este mes lleva el 60 por ciento ya terminado, esto de acuerdo con miembros de la junta directiva del club.
Días atrás, la organización del sur de la Florida realizó un acto en el que se colocó la primera silla del estadio que aún no tiene nombre oficial. El evento fue protagonizado por el propietario del conjunto, Jeffrey Loria; el presidente de la novena, David Samson y Vossen Wheels, quien compró el abono de esa primera silla.
Esta simbólica primera silla está ubicada en la sección 19, fila H y llevará el número 12, en la zona ubicada sobre el dugout de tercera base. Se podrá reconocer ya que será el único asiento del estadio que no será azul y su rojo característico permanecerá incólume a lo largo del tiempo.

Varios de los jugadores activos de la franquicia estuvieron presentes en esta ceremonia. Gaby Sánchez aprovechó la oportunidad para expresar su emoción de ver los avances del nuevo estadio: “Hacía falta un nuevo estadio aquí y es emocionante verlo casi listo”.
El nativo de Miami agregó que con esta nueva y moderna estructura ya no habrá que sufrir las esperas de hasta dos horas, ni suspensiones a causa de la lluvia.
“Aparte, el calor de la fanaticada va a ser distinto ya que no es lo mismo oír los aplausos y los gritos de 25.000 fanáticos en un estadio de 37.000, que hacerlo en uno de 70.000… va a ser mucho mejor aquí” aseguró el inicialista.
Sánchez, junto a Dave Coughland, Logan Morrison, Mike Stanton, John Buck y Hanley Ramírez aprovecharon la visita a la próxima nueva sede de los Marlins y se dieron banquete al realizar la primera práctica de bateo allí, entre lodo, piedras, tubos y maquinaria.

Sin embargo, quienes también disfrutaron con sumo entusiasmo la exhibición ofensiva de estos jugadores fueron los obreros encargados de construir pulgada a pulgada la obra.
Apertrechados con sus cascos, sus chalecos y botas de seguridad, los grandeligas de la construcción corrían y gritaban entre lo que será la zona de seguridad y la grada del estadio para recoger las pelotas bateadas por los grandeligas del diamante.
Hanley Ramírez fue el encargado de estrenar el estadio: en su primer turno dio 16 batazos y el primero que se fue de home run salió en el estacazo número 12. Coughland , Sanchez y Buck lo siguieron en el orden para beneplácito de los moradores del estadio.
Logan Morrison se encargó de estrenar el segundo piso del escenario al sembrar par de pelotas en la zona. Stanton se convirtió en el primero en mandar una esférica más allá de la sombra del techo.

Manny Fernández, nacido en Miami y de padres cubanos, lleva un año levantando la obra y fue uno de los trabajadores que hizo lo imposible por capturar una pelota… ¡Y recogió dos! “Esto es una experiencia que se da una sola vez en la vida, es maravilloso”, dijo.
Precisamente los constructores destacaron la arquitectura y diseño del nuevo diamante.
Otro que coincidió con estas palabras fue el manager Edwin Rodríguez quien ante la pregunta sobre la demostración de sus discípulos indicó que tienen hambre de saltar al terreno: “Es emocionante ver a los muchachos practicando acá, ellos van a ser el futuro de este equipo y lo van a llevar a una década de éxitos… estamos construyendo una dinastía”.
¡A comer, a comer!
Para los jugadores de beisbol, la jornada de trabajo consiste en llegar al estadio, calentar los músculos, tomar práctica de bateo, hacer bulpen y jugar.
Quizás, una jornada de rutina para los constructores es llegar al Downtown, tomar sus herramientas, montar sus grúas y adelantar la construcción, con un receso para el almuerzo.
Pero el pasado 15 de febrero, a quienes levantan el estadio de los Marlins se les rompió la rutina con la práctica de bateo, pero aparte con sus ídolos del equipo de la ciudad. Y es que los 6 jugadores presentes, junto con miembros de la directiva del equipo y de la obra fueron los encargados de repartir el almuerzo que consistió en puerco y plátanos autógrafos y fotografías.
El postre vendrá en el 2012 y será compartido con todos los fans de los Marlins.







Carlos Guillén A.